I.
Me preguntaste cómo me hacías sentir y, sin recurso,
respondí "las mariposas de las que hablamos ayer".
II.
Si caminara, cada hora,
mil seiscientos sesentainueve punto setentainueve kilómetros
hacia el oeste, por la línea ecuatorial, vería, en un solo día,
veinticuatro atardeceres.
No es necesario tal esfuerzo,
basta caminar junto a tí un rato.
Si caminara, cada hora,
mil seiscientos sesentainueve punto setentainueve kilómetros
hacia el este, por la línea ecuatorial, vería, un un solo día,
veinticuatro amaneceres.
Con mirar tus ojos de aceituna verde deshuesada,
Y parpadear veinticuatro veces,
No necesito ni moverme para gozar esa misma luz.
III.
Pienso en los millones de millones de siglos
Que le ha tomado al Universo brotar
Y desplegar sus infinitos y cósmicos fractales,
Hasta manifestarse como tú y yo,
Y no me impacienta esperar lo socialmente aceptable
Para robarte un beso.
25.3.14
15.3.14
DHAMMA
Siempre tres cadenas en una Mi sonaja
Sisifeo Mi roca para triturar Mis mordazas,
No se quiebran, se raspan, la piedra me aplasta,
Sin aire fallezco y los chasquidos me atrapan.
Renacen estos ojos; el mundo brilla como antes.
Me seducen sus aristas, sus vértices me cansan
Cierro los ojos y, entre retina y párpado,
Veo incinerado el sol de hace un instante.
Recuerdo, y me recuerdo, y veo:
No hay cadena que romper, sólo un eslabón.
Encuentra el primero y no lo golpees, no lo chanques;
Corroe su soldadura con visión penetrante.
Y si tus olas son tímidas y no la oxidaran,
Haz lo contrario, esfuérzate y haz nada:
El corazón herrero la calienta y la templa:
Detén el fuelle mental, no la fortalezcas.
Sisifeo Mi roca para triturar Mis mordazas,
No se quiebran, se raspan, la piedra me aplasta,
Sin aire fallezco y los chasquidos me atrapan.
Renacen estos ojos; el mundo brilla como antes.
Me seducen sus aristas, sus vértices me cansan
Cierro los ojos y, entre retina y párpado,
Veo incinerado el sol de hace un instante.
Recuerdo, y me recuerdo, y veo:
No hay cadena que romper, sólo un eslabón.
Encuentra el primero y no lo golpees, no lo chanques;
Corroe su soldadura con visión penetrante.
Y si tus olas son tímidas y no la oxidaran,
Haz lo contrario, esfuérzate y haz nada:
El corazón herrero la calienta y la templa:
Detén el fuelle mental, no la fortalezcas.
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