20.9.13
Sentado e imperturbable, calentado por el sol y refrescado por el viento, me doy cuenta de que lo único que quiero ser es una montaña. O un cerro. Quizá una colina. Un montículo sería suficiente. Y bueno, hay piedras bastante grandes. Una roca al lado de un árbol, o en un río, ¿por qué no? Un guijarro enterrado. Algo así.
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