20.9.13
Sentado e imperturbable, calentado por el sol y refrescado por el viento, me doy cuenta de que lo único que quiero ser es una montaña. O un cerro. Quizá una colina. Un montículo sería suficiente. Y bueno, hay piedras bastante grandes. Una roca al lado de un árbol, o en un río, ¿por qué no? Un guijarro enterrado. Algo así.
26.6.13
22.6.13
1
Salí sin chalina, medias sin subir hasta las rodillas, chompa abierta y arremangada. Corría el viento helado; garuaba. El frío me penetra el cuerpo calentado con te verde de hace unos minutos. Lo siento en mi, y le digo Namo frío; Bienvenido frío. En vez de tenerle aversión, trato de ser uno con él. Cuadras más adelante, mi cuerpo se comienza a tensar. Quiere temblar. No lo permito, y relajo los musculos. Me duele el cuello por tener la mandibula casi apretada para no romperme los dientes percusivos ritmicos. Se siente bien cuando relajo la mandibula, relajo el cuello. El frio está en el cuerpo; la mente no reacciona. Llego a Wong. Hace calor dentro; me siento de pronto atontado. Busco el tabaco. Me siento drogado. Me río como lo hago cuando creo tener una revelación. Parece bien Zen. No es cuestión de aceptar el frío, porque eso lo hace presente, ni rechazarlo porque eso lo intensifica. Es cuestión de seguir adelante. Será dañino para el cuerpo estar desabrigado? Ser uno con el frío. Todas las fuentes que he buscado (Harvard y Toronto) dicen que no. ¿Se podría concluir que temblar no es necesario? Calienta, pero para qué estar caliente? Me dio mucha gracia ver a la gente bien abrigada. Me habré sentido superior. A vigilar eso. Acabo de tomar un espresso largo. No porque esté caliente, sino por la cafeína. Me provocó, por atrevido, un helado. Quizá la próxima salida. Caminando dije: me estoy deshaciendo del apego/aversión al calor/frió/comodidad. ¿Podré hacer esto con todo lo que me incomoda? Haré una lista de cosas que no me gustan hacer, o cosas que me incomodan o dan miedo. ¡Una por una!
15.2.13
Bebe profeta
Huelo
a ti. Apestas a mí.
¿Pudiste
dormir?
Estoy
tranquilo.
Protégeme.
Ya
no estoy.
Reencarnaste,
te veo.
Protégete,
no me sigas.
Soy
práctica, sé lo que hago
Pues
yo no, soy teoría.
Lo
que dices, yo digo.
Lo
que dicen, tú dices.
Lo
que dicen, decimos.
Hagámos.
¿Cómo?
Carajo.
Ciprés.
Vagancia
dibujo
una trenza enclenque,
un
gusano adormecido
somete
puentes desahuciados,
los
seduce ciegamente
por
trincheras y tangentes
esquiva
el alba y lucidez,
en
mi vientre hace guarida,
con
un bostezo lo abortaré.
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