
¿Cuál es la frecuencia aceptable, durante una conversación, de presentar ideas no relacionadas?
A veces, chateando con alguien, abro el dique entre mis pensamientos y el Exterior. Puedo decir cosas que no debo decir. No es porque merecen ser censuradas, ni mucho menos. Hay cosas que uno le puede decir a unos unos, pero no a otros unos (no necesariamente por falta de confianza, sino falta de comprensión; y esto no por ignorancia, sino ausencia de curiosidad o apatía).
Piensa en alguna acción repetitiva, y la velocidad a la que la ejecutas. Hazla una vez. Hazla de nuevo, lo más rápido posible. Más rápido aún. Ahora hazla lo más lento que puedes. Y nuevamente.
Esto no viene al caso, si tú me dices que me extrañas.
Hay fenómenos que, a la vista, son rápidamente comprendidos. Describirlos, sin embargo, puede ser estúpidamente, tan pero tan absurdamente, difícil. ¿Será estupidez temporal, o cansancio? ¿O ignorancia? ¿Tendrá nombre este acontecimiento? Quizás es simplemente no conocer el lenguaje apropiado para describir tales cosas. Brotes, hojas, pares. Conozco eso.
Ha pasado algo con mis plantas que me cuesta mucho describir. Me he pasado todo el día buscando la manera, y cada intento suena abultado o excesivo. Puede ser más simple.
Regresando a la velocidad de las acciones, podría ver más lento lo que sucede con mis plantas. Ir paso por paso. Cuando uno mueve el brazo lentamente siente la fricción entre cada músculo. ¿Sucederá eso con mi percepción?
Voy a comer estas dos costillas a la parrilla (esa leña le dio un sabor increíble) lo más lento posible.