Agradezco por la capacidad de reconocer casi al instante el pensamiento negativo, y la intuición para llegar a su raíz.
Agradezco sentir la circulación de mi sangre cuando me echo a dormir.
Agradezco haber bloqueado ojitos, y agradezco ser incapaz de olvidarme de su brillo al verme.
Agradezco a quienes me ayudaron a expandir mi perspectiva sobre la vida, y haber podido expandir la suya.
Agradezco conocer al mendigo dentro de mí que hábilmente extrae colillas de botellas de cerveza.
Agradezco seguir vivo. ¿Qué más da?