30.1.11

18.1.11

Obtusa agudez


Nunca le sonreí a la luna cuando era niño. Esta noche está llena, y cada salida a mi balcón comienza con un poco de alegría.

Ayer me acordé de una niña, en primaria, cuyo apellido era ángulo sin tilde. Noté esto el día en que ella y unos compañeros suyos entraron a nuestro salón. Recuerdo sus ojos cansados y el espacio recto entre sus labios. Desee con todo mi ser que sonría, que prenda sus ojos. Mi conexión con el tipo omnipotente en el cielo al parecer estaba averiada esa tarde.

Ayer ingresé su nombre en un buscador, para satisfacer mi curiosidad. Señores, tiene una linda sonrisa, aunque desalentadoramente reservada.