1.12.10

Los caballos rojos


Desde que tengo memoria, mi padre me ha hablado de su infancia en California. Me cuenta de los caballos rojos que cabalgaban junto a él en el valle. Sus palabras exactas son "Cuando vivía en California salía a cabalgar en las mañanas con los caballos rojos. Tenían unas melenas espectaculares. Eran robustos, no muy altos, pero sus piernas eran más fuertes y resistentes que las Imaz. Nos divertíamos tanto... que pena que no eras mi hermano, te hubieras vacilado."


Yo siempre le digo que no existen caballos rojos. Tal vez existan de color marrón rojizo. En seguida le pregunto si el corría junto a los caballos o si se montaba en uno. Mi padre me mira desconcertado siempre y mi madre reacciona.


"Hijo, ¿no sabes que tu padre es daltónico?" Hago un gesto de apatía, relincho, y regreso a mi establo.