6.12.10

En el fondo de un caracol

Lo admito, soy un laberinto. He apagado todas mis antorchas, y ha pasado tanto tiempo que he perdido la salida.

Aun así produces una pequeña sonrisa en mí. Cierta complicidad, cierta comprensión.

¿Ves?

No, no veo, pero tengo otros sentidos. Me guiaré por esas sensaciones.

La salida, me acuerdo que olía a flores marchitas.

A oler.