A una pulgada de la linea amarilla de la pista estaba parado. A un pie de mi pasaban carros a alta velocidad. Si no tuvieran conductores entrenados, mediria la distancia entre el parachoque y la pista. Pareceria un acordeon y una torrecilla de peniques, si tuviera puesta mi tunica cobriza.
Le digo a M., "Mira esto". "Ten cuidado, hombre!". Me pregunto si las comillas que cierran van antes o despues del punto. Retrocedo unos pasos, y doy un brinco. No caigo en la pista, convirtiendome en un gusano, si no trazo una curva exponencialmente mas vertical cada vez, hasta llegar al 'bell end' de la curva, y trazarla nuevamente hasta llegar al otro lado de la pista.
Espaldas apoyadas en la cornisa.